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ACTUALIDAD

8 de julio de 2020

"Me sentí indefensa y hoy me explota el corazón"

Lorena con su familia.

En comunicación con Info Zeta Radio, Lorena Magiorana, recuperada de COVID-19 en Hinojo y responsable de un hogar de ancianos, nos contó en carne propia cómo vivió esta situación de Coronavirus. Audio y nota.


- ¿Cómo se sintió y cómo se siente ahora la situación?

- Siempre fue la angustia por no saber el después. Esto, si bien es un día a día, mi angustia era por no tener los resultados por no saber qué era lo que pasaba. Era como que estábamos un poco a la deriva, tuvimos que esperar varios días desde el momento que dio positivo el primer abuelo hasta que nos vinieron a hacer los hisopados a nosotras (trabajadoras del hogar) y esa era mi desesperación. Por saber que los abuelos estén bien, porque los familiares necesitaban saber y las familias de las chicas que trabajan.

 

El día acá seguí siendo normal porque los abuelos no sabían que pasaba y nosotras teníamos que seguir haciendo como que nada pasaba. Después el alivio fue enorme, saber que ninguno de ellos era positivo, que los 12 abuelos habían dado negativo, esa fue la alegría más grande y ahí dije ‘conmigo que sea lo que Dios quiera’”.

Después cuando nos tocó el positivo a nosotras es como se te viene el mundo abajo, porque pensás porqué, si hice todo, siempre pensando que no se nos escapara nada, era preguntarme continuamente y no me llevaba a nada. 

Nosotras estuvimos casi 1 mes acá en el hogar y después nos aislamos. Los días transcurridos en mi cuarentena fueron al principio tranquilos, porque tenía esa tranquilidad de saber que los abuelos estaban bien y esa era mi única preocupación. Yo sentía que era toda mi responsabilidad por estar a cargo del lugar y eso seguía siendo una mochila.

Con el transcurso de los días, sabiendo que no teníamos ningún síntoma de nada. Siempre tuvimos comunicación con las chicas que se habían quedado en el hogar a cargo de los abuelos, para seguir haciéndoles los controles diarios.

Los días en cuarentena son agotadores, llega un momento que la cabeza no te da más, no querés saber más nada, el encierro pesa. No nos faltaba nada en el lugar que nos prestaron para hacer el aislamiento los 15 días, los familiares nos llevaban comida y ese mimo está bueno. Lo único que quería hacer era salir y estar en mi casa, con mi familia, con mis hijos, con mi marido, en mi cama.

Quiero aclarar que las chicas que nos vinieron a hacer los hisopados son unas genias, sumamente amables y muy profesionales. Después teníamos un seguimiento todos los días que nos hacía una doctora que nos mandaba un mensajito por WhatsApp para saber cómo andábamos y una psicóloga que nos llamaba.

No es lindo el momento que se pasa. Ese encierro pesa y yo tenía unas ganas locas de venir a trabajar, extrañaba a los viejos, se me hizo eterno, creo que la última semana fue la que más me costó.

- ¿Cómo fue el momento del reencuentro con tu familia y los abuelos?

- Me llamó la infectóloga y nos confirmó a las dos el negativo, lo primero que me salió fue agradecerle y llorar y abrazarme a Marianela (la empleada que también había dado positivo) y dar gracias a Dios que salió todo bien. Porque en el transcurso nos sentimos indefensas y en un lugar que no es el tuyo. Son mil situaciones que se te cruzan y vas pensando.

Después llamé al Chaza (su pareja) y decirle ‘gordo venime a buscar que ya tengo todo listo porque me vuelvo a casa’. Llegar a casa y encontrarme con los chicos y poder abrazarlos, y hoy (por este martes), después de una semana que me dieron el alta volver a trabajar. Y ahí encontrarme con sorpresas que me habían hecho ellos, con cartelitos, con mis pibes que me estaban esperando contentos, porque nos comunicábamos por videollamada y siempre me decían que me extrañaban.

Nosotras nos fuimos del hogar a la madrugada y eso fue lo que más me dolió. Nos fuimos como delincuentes, como para que nadie te vea… Pero después el corazón se me xplotó de alegría cuando vine y me estaban esperando los abuelos.

- ¿Un mensaje para la gente de Hinojo?

- No teníamos mucha conexión con el afuera para saber cómo estaba la situación. Nos tocó ser las primeras en pasar por esta situación nada agradable, porque te pesa la desesperación y la angustia del no saber qué puede pasar y cómo seguir, pero después la pudimos llevar bien sin ningún síntoma, de a poquito vas teniendo un poquito de alegría y esperanza.

Quiero agradecerle a toda la gente que nos mandó su mensajito o me llamaba, apoyándonos, que era un día menos que se nos pasaba más rápido, eso es impagable.
Lo malo de esto es la desesperación, y lo bueno es darte cuenta que hay mucha gente que se solidariza que tiene empatía de darle una mano al prójimo. Somos un pueblo muy solidario cuando se quiere. Les agradezco, hay que seguir cuidándonos y trabajando de la misma manera y nunca bajar los brazos.

 

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